Descargar Liberate me, de Zorro Blanco

Libro: Liberate me Autor: Zorro Blanco G√©nero: Erůtico P√°ginas: Valoraci√≥n:
(4.8/5) - 910 Comentarios

Para descargar es necesario crearse una cuenta gratis

Sinopsis

Hola, soy Claudine y esta es mi historia¬Ö Hace aproximadamente un a√Īo que mi √ļnico hijo, Ren√©, se vino a vivir conmigo tras divorciarse de su mujer Desir√©e. No entend√≠ qu√© les pas√≥, hac√≠an tan buena pareja que cuando me lo dijo no pod√≠a creerlo. M√°s tarde me enter√© del porqu√© de su separaci√≥n porque ella misma me lo cont√≥, confirmando mis sospechas.

Al principio me dio mucha pena por ellos, porque se llevaban tan bien, pero a mi edad sab√≠a que estas cosas pasaban, tras seis a√Īos de matrimonio su relaci√≥n pas√≥ por altibajos, como todas, pero esta se fue deteriorando hasta llegar al inevitable final.

Los primeros d√≠as me cost√≥ adaptarme a tenerlo en casa, pues estaba ya muy hecha a vivir sola y verlo en casa en calzoncillos con el torso descubierto me daba cierto pudor. As√≠ como al salir de la ducha e ir a vestirme a mi cuarto, hab√≠a perdido la costumbre de cerrar la puerta, lo que provoc√≥ alg√ļn encuentro inesperado mientras √©l pasaba por el pasillo y yo me estaba vistiendo. O igual estaba arregl√°ndome para salir en el ba√Īo y √©l entraba y como si tal cosa se pon√≠a a hacer pis, lo que me incomodaba, pues soy de naturaleza t√≠mida y reservada.

Ren√© llevaba en paro ya m√°s de dos a√Īos y estaba deprimido, casi no com√≠a y se pasaba todo el d√≠a en el gimnasio o en su habitaci√≥n, viendo videos en el ordenador.

Por las noches, la escena se repetía, se levantaba de la cena y se metía en su cuarto. Yo me quedaba viendo un poco la tele y luego me iba a acostar. A los pocos días de llegar empecé a oír los gemidos, al principio eran casi imperceptibles, pero poco a poco se fue confiando y terminé por escuchar los vídeos que veía. ¡Todos porno!

Horrorizaba escuchaba como seguía viendo este tipo de contenido hasta la madrugada, tuve que comprarme tapones para los oídos para poder dormir y a la semana me senté con él y le dije que no podía seguir así, ¡yo tenía que dormir!